Moody’s mantiene la nota, pero fija condiciones
El 23 de octubre de 2026, Moody’s mantuvo la calificación de la deuda soberana francesa en Aa3, con perspectiva negativa, y no aplicó la rebaja a A1 que muchos economistas consideraban probable. La decisión deja a Francia en el nivel «doble A» solo en Moody’s: Fitch y S&P sitúan al país un escalón por debajo, en A+, con perspectiva estable.
La agencia explicó que su calificación parte de la hipótesis de que se aprobará un presupuesto para 2027 que reduzca el déficit y de que los costes de financiación y las tensiones sociales se moderarán en los próximos meses. Por tanto, mantener la nota no equivale a descartar futuras presiones: la perspectiva negativa señala que sigue existiendo riesgo de una rebaja.
Mercados bajo presión
La decisión llegó en un contexto de fuerte tensión en la deuda francesa. El rendimiento del bono a diez años superó el 5%, un nivel que no se alcanzaba desde 2002, y el diferencial frente al bono alemán llegó a unos 175 puntos básicos. Ese diferencial expresa el rendimiento adicional que exigen los inversores para mantener deuda francesa frente a la alemana.
Los datos muestran un coste de financiación elevado y una prima de riesgo más amplia. No prueban, por sí solos, que vaya a producirse una rebaja de calificación ni permiten determinar cómo evolucionarán los costes de financiación de empresas u otros emisores de la eurozona.
Lecornu presenta la decisión como una señal de confianza
El primer ministro, Sébastien Lecornu, celebró que Moody’s mantuviera la calificación. En un mensaje publicado en X, destacó que las fuerzas políticas habían aceptado abrir el debate presupuestario dentro del calendario habitual y afirmó que la decisión mostraba a los prestamistas que existe un camino para aprobar las cuentas.
Lecornu sostuvo que el objetivo es contar con un presupuesto antes de fin de año y ajustado a una meta de déficit del 5% del PIB. Esa valoración corresponde al Gobierno: Moody’s condicionó su nota a la aprobación de un presupuesto que reduzca el déficit, pero las fuentes disponibles no acreditan que el acuerdo presupuestario ya esté cerrado.
Qué observar a continuación
La decisión deja el foco en las negociaciones sobre el presupuesto de 2027 y en si Francia logra contener el déficit y aliviar la presión financiera y social. La calificación vigente es un hecho; la aprobación del presupuesto y la moderación de las tensiones son condiciones que Moody’s plantea como hipótesis, no resultados garantizados.