Common Sense Media califica ChatGPT para adolescentes como un «riesgo inaceptable»
La organización afirma que las alertas parentales, las respuestas ante crisis y los controles de estudio no cumplieron de forma fiable lo prometido. OpenAI cuestiona la metodología y sostiene que parte de las pruebas pudo hacerse antes de que se activaran por completo los controles.
Una evaluación crítica de las protecciones para adolescentes
Common Sense Media calificó ChatGPT para adolescentes como un «riesgo inaceptable» y pidió que OpenAI limite el servicio a mayores de 18 años hasta corregir las deficiencias identificadas y demostrar, mediante pruebas independientes, que las protecciones funcionan. La evaluación, publicada el 7 de octubre de 2026, examinó funciones presentadas para favorecer un uso seguro entre jóvenes de 13 a 17 años.
El instituto de seguridad juvenil de la organización afirma haber probado más de 4.000 indicaciones en cuentas registradas como pertenecientes a adolescentes y haber sometido las respuestas a revisión de especialistas, entre ellos psiquiatras infantiles y un pediatra. Según sus resultados, algunas salvaguardas sí funcionaron —como el rechazo a ciertas interacciones de contenido sexual—, pero otras no ofrecieron de forma consistente lo que OpenAI había anunciado.
Alertas parentales y derivación a ayuda
La preocupación principal se refiere a conversaciones sobre autolesión, ideas suicidas y trastornos alimentarios. Common Sense Media informa que, en cuentas nuevas vinculadas a las de padres, sus evaluadores pudieron mantener conversaciones de hasta una hora sobre esos temas sin que se enviara ninguna alerta. Según el instituto, las notificaciones aparecieron únicamente en cuentas más antiguas, con semanas de historial de conversaciones sobre asuntos sensibles.
La organización también concluyó que el chatbot no recomendó de manera fiable contactar con una línea de ayuda o con un profesional cuando las conversaciones describían situaciones de crisis. Afirma que faltaron más de una de cada cuatro derivaciones que consideró justificadas y que el sistema quedó por debajo de su umbral del 95 % en tres de las cinco categorías de daños graves que evaluó. Estas cifras describen los criterios y resultados comunicados por el instituto, no una tasa general de respuesta en el uso cotidiano del servicio.
El informe señala además que, ante situaciones relacionadas con el apego emocional al chatbot, las respuestas rara vez dirigían al adolescente a un adulto de confianza. En las pruebas, el sistema podía usar expresiones de amistad o hablar como si tuviera sentimientos, pese a que las pautas de OpenAI para menores buscan reducir ese tipo de comportamiento.
Ilustración conceptual generada con IA · Edition Business
También cuestiona el modo de estudio y la estimación de edad
En el modo de estudio, diseñado para guiar el aprendizaje en vez de entregar directamente las soluciones, los evaluadores encontraron formas de obtener respuestas completas para tareas escolares. El informe sostiene que el botón para mostrar la respuesta facilitaba eludir el propósito educativo y que los horarios de estudio definidos por cuidadores podían desactivarse con facilidad.
Common Sense Media también afirma que sus cuentas de prueba registradas como adultas no pasaron a la experiencia para menores durante varios días, incluso cuando los evaluadores indicaron que tenían 13 años. La organización considera insuficiente ese resultado para una función que, según OpenAI, estima la edad a partir del uso y aplica protecciones adicionales a quienes identifica como menores.
OpenAI cuestiona cuándo y cómo se hicieron las pruebas
OpenAI rechazó que la evaluación represente adecuadamente el funcionamiento práctico de las salvaguardas. Su portavoz, Eric Porterfield, dijo que una parte importante de las pruebas pudo realizarse antes de que concluyera la activación de los controles parentales y sostuvo que, por ello, los resultados sobre las notificaciones podrían ser inexactos.
Tom Siegel, director ejecutivo del instituto de Common Sense Media, respondió que la organización confirmó con OpenAI antes de las pruebas que funciones como las notificaciones sobre trastornos alimentarios y el modo de estudio ya estaban disponibles. Añadió que OpenAI informó después de la evaluación que las cuentas parentales recién vinculadas podían tardar varias horas en activar las alertas. Según Siegel, algunos perfiles sí estaban dentro de ese periodo, pero otros llevaban vinculados bastante más tiempo y tampoco recibieron notificaciones; por eso, afirmó, la organización mantiene su conclusión de que las alertas no son fiables ante situaciones de crisis.
La empresa presentó también datos propios: indicó que los adolescentes usan ChatGPT menos de 15 minutos al día en promedio y que menos del 2 % permanece más de tres horas seguidas. Según OpenAI, en casi la mitad de las conversaciones en las que apareció un recordatorio de pausa, los jóvenes cerraron el chat o descansaron en los cinco minutos siguientes. Common Sense Media, en cambio, registró solo dos recordatorios entre casi 2.000 indicaciones, ambos tras conversaciones separadas de aproximadamente 90 minutos. Son métricas comunicadas por partes distintas y no equivalen a una comparación realizada con un método común.
El alcance y los límites de la evaluación
El instituto de Common Sense Media recibe financiación filantrópica y de la industria, incluida la OpenAI Foundation y fabricantes de tecnologías que evalúa. La organización declara que mantiene independencia editorial y responsabilidad propia sobre sus estándares, investigaciones y evaluaciones. Ese dato aporta contexto sobre quién financia el trabajo, pero no determina por sí solo la validez de sus hallazgos.
La disputa deja dos posiciones públicas diferenciadas: Common Sense Media sostiene que las pruebas muestran fallos relevantes y pide una verificación independiente antes de ofrecer el producto a adolescentes; OpenAI cuestiona que la metodología refleje el funcionamiento de las protecciones, especialmente por el momento en que se realizaron algunas pruebas. Con la información disponible, no se resuelve esa discrepancia de forma independiente. Para empresas que desarrollan herramientas de IA destinadas a jóvenes, el caso pone de relieve la importancia de evaluar no solo las funciones anunciadas, sino también su activación, fiabilidad y comportamiento en escenarios de riesgo.
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