Estandarizar no significa tratar a todos los clientes igual. Significa definir los pasos, responsables y controles que deben mantenerse, y dejar claro dónde puede adaptarse el servicio.
Facturar mucho no garantiza que un servicio deje margen. Aprende a incluir horas del equipo, costes directos, gastos generales y utilización de capacidad para comparar proyectos y detectar qué conviene revisar.